Sin preliminares

Posiblemente esto sea un hola, y un adiós rápido y fugaz, sin preliminares y absurdo ya que mi número de lectores e igual que mi cabeza no da para mucho, olvidare seguramente este blog hasta nueva necesidad de escribir, desahogarme y como buena milleniar con la necesidad de exponerlo a un público inexistente.

Hoy es un grandísimo día, es el día que he tirado la toalla con la carrera, vida laboral y social, pero solamente por unas horas, volveré a cogerla cuando mi estómago, cabeza y piernas puedan soportarlo o mi cabezonería obligue a ello.

Voy a quejarme, por qué no? es mi blog, es mi "día libre" y puedo, quiero y necesito desahogarme

Tengo 25 años, una carrera que no avanza, por mi culpa evidentemente ya que no le dedico suficientes horas, pero claro, como hacerlo con un trabajo que ocupa mis energías entre semanas y otros eventuales los fines de semana? eso juntado con mis ganas absolutas de tener juventud y relaciones sociales sanas, naturales, normales... que voy a dejar para los 30? 40? 50? oooo y viajar...quiero viajar, aunque sea un poco más arriba de Despeñaperros, tiempo para viajar...dios como duele pedir tiempo cuando está acabando el verano y empieza la "vida real"...pero es que no he tenido un día de vacaciones este año, y claro necesito vacaciones... la universidad te la dan en horario escolar¿?

Pero yo puedo! o eso me dice el bicho verde del hombro que apareció gracia a las pastillas de las migrañas, o siempre estuvo ahí y gracias a ellas lo veo con claridad?

Pero vamos a hablar de enfermería, ya que llevo un año sin escribir en el blog y claro mi transcurso por la escuela de la cruz roja ha sido genial y a la vez catastrófico, debido a que como todo ser que me conozca yo no valgo para estudiar, lo que tiene tener concentración de un mosquito electrocutado.

Pero a lo que iba que me voy, ahora sí que si adoro enfermería de una forma absoluta, he visto que significa la enfermería, primero gracias a una magnifica profesora de segundo la cual nos enseñó en sus clases que ser enfermera no es una profesión, ni vocación, ni solución...es un papel, un acto, una escena que tienes que clavar ya que depende de tu interpretación todo puede ir a mejor o peor para una persona.

Esta magnífica profesora nos ha enseñado a que debemos tener claro que ser enfermero es tener bipolaridad o si no te quemas en el intento, que tú eres otro cuando entras a la clínica y cuando sales tienes que volver a ser tú, como un pase de teatro, como en una guerra, no puede afectarte en tu vida real ya que si no te comerá... tienes que ser la mayor "mercenaria del cuidado" y por ello para que me quede a fuego me lo marque en la pie.

Como explicar en un blog todo lo que esta profesora me ha enseñado en unas clases de historia de la enfermería, es completamente imposible plasmar en un cacho de papel todo lo que se aprende con ella de nic, noc y nandas y de cómo ser un profesional

Tras un primer cuatrimestre difícil raro y vacío, me presente a mis primeras prácticas como proyecto de enfermera, es cuando a pesar de ir a regañadientes y cabreada con mi localización "elegida sin elegirla" me di cuenta conforme iba pasando el tiempo que realmente esta es mi vocación y aunque explote por el camino para conseguirlo yo tengo que ser enfermera.

Mis primeras practicas las realice en una residencia para mayores con 298 integrantes (pacientes) en el cual el ultimo día me sabia el nombre del 99%, casi la medicación diaria y las curas diarias de cada uno de ellos. Fueron unos meses muy intensos pero realmente geniales.

La fauna y flora, aunque flora poquita del centro de mayores mortalia, digo vitalia, se compone por auxiliares explotados, enfermeros saturados, podólogos traumatizados, cocineras frustradas, peluquera multitareas, pacientes válidos, encamados, psiquiátricos, semiencamados,  agresivos, oncológicos, un par con ¿tuberculosis?, un alcohólico...y pipi persiguiéndome por los pasillos y yo huyendo de él.

El centro sinceramente no es para tocarle las palmas y desear estar allí el "resto de tu vida" en absoluto, es un edificio sombrío, gris y taciturno en el cual para adornar el ponen un par de guirnaldas en fiestas señaladas, se escuchan ruidos, gritos, los olores...las primeras semanas da miedo andar a primera hora por los pasillos. Que es un centro que duele, llora, sufre y muere. Que en ocasiones sales con ganas de llorar o morder, por cómo te han tratado, que te han dicho, hecho o herido.

Pero dentro de lo turbio que se ve el centro cuando pasan los días empiezas a verle el color a los rincones, te das cuenta que realmente en la ventana de doña Dolores y su marido don Enrique tiene una pequeña maceta de margaritas, que Pepito decora su habitación con todo el amor del mundo y a las 5 de la mañana lo ves limpiando hasta la más mínima mota de polvo para poder presumir antes que nadie se despierte de lo preciosa que tiene su habitación, te das cuenta que Juanjose está enamorado de una de las enfermeras y le teje a escondidas un bolsillo para que se lo cosa al pijama con su nombre, apellido y fecha de graduación. Ves que doña Martha una señora diabética se escabulle para ir a Mercadona a pillar sus dosis de azúcar ilegales para ella pero todos los días se levanta con chocolatinas pegadas al pijama de sus abusos nocturnos. Y que el señor conde de mortalia, mi Cisnero esconde wiski, puros, revistas porno y a saber que más en el cajón de su mesilla de noche debajo de e miles de rollos de vendas elásticas que dice que compro para nada, y todos sabemos que eran para esconder el alijo.
Cuando pasa el tiempo te das cuenta que Angeles tu archienemiga la cual te intenta escupir las pastillas, los relajantes y antipsicóticos, la cual te llama hija de belcebú que con tus alas rompes los cristales del geriátrico y se "comienda" a la virgen al ver poniéndose una servilleta en la cabeza, nada más verte por las mañana, si no le echas cuenta se cabrea y le duele, llora y te pide perdón a pesar que al rato se le olvide.
Conforme vas pasando los días allí dentro te das cuenta que don Enrique el marido de Dolores se quita las curas para aprovechar para discutir contigo y contarte alguna historia, que Jenara echa de menos a su marido y se autoengaña y te dice que esta de viaje de negocios que volverá el viernes, que Mari Loli te pide las pastillas desde el segundo uno que te ve y no te suelta hasta que se las des pero que realmente es porque quiere que estés con ella y le veas que bien se toma todas y cada una de ellas.
Ves como Emilia a pesar de perder el habla casi completamente y tenga fundido el sistema, intenta comunicarse contigo con un simple sonido “tacatacata” y un brazo móvil y cuando la entiendes aunque te este echando la bronca del siglo conrie a mas no poder por que se ha sentido entendida y útil.
Te das cuenta de que doña María hace puntos de cruz a pesar de no ver apena pero se siente orgullosa que lo pongamos de salvamanteles, y te das cuenta de que realmente son personas maravillosas con sus más y sus menos pero aprendes de cada uno mil, sus manías, sus inseguridades y lo solos que se encuentran allí. 

Realmente por esto escribo, por recordar, porque mientras escribía los párrafos anteriores he ido viviendo el por qué estoy aquí dentro, porque no puedo tirar la toalla y por qué realmente trabajo y estudio, para poder hacer real y continuo el estar cuidado y compartiendo tanto con personas así. De guardar más recuerdos como en estos meses tan cortos pero intensos. De enriquecerme en tantos aspectos que seria imposible explicar y comprender incluso por uno mismo. Y aunque existan mil días malos hay que mirar en los rincones por que a pesar de que te escupan Risperidona el bicho verde no se va con eso y siempre puede con más.

De que realmente enfermería se basa en eso, en ser un mercenario del cuidado.